Llegó la segunda semana, la he afrontado con energía algo escasa. Ha sido una semana de mucho trabajo, de reuniones y de falta de sueño.

El viernes, el día de clases de teatro, me tocó hacer un Murcia-Valencia ida y vuelta en coche por motivos de trabajo, y aunque lo intenté, no llegué a la hora de clase.


Muchos sentimientos se reencuentran hoy, tengo esa sensación dentro de mí de miedo, de dar un paso atrás y no meterme en este mundo que no conozco, en el que la mayoría de la gente de mi alrededor cuando se lo he comentado me ha dicho abiertamente que no me ve: el teatro.

Hasta última hora de esta mañana he estado apunto de escribir un email a la escuela diciendo que he cambiado de idea... pero me he centrado y me he dicho a mi mismo que no, que hay que afrontar los retos, y este va a ser totalmente distinto.

En mi última reflexión marciana, expresaba soledad, tristeza y añoranza. La ausencia sigue doliendo, pero siempre ves un poco de luz cuando lo deseas con todas tus fuerzas. Y en este caso la luz ha llegado por las redes sociales.

No soy usuario activo de Facebook, pero por mi profesión sigo de una u otra forma presente en esta red social. Ese día estaba de suerte, al entrar a mi cuenta personal me apareció una publicidad en forma de reto, con este mensaje:


Hoy es 6 de septiembre, y a tí me dirijo abuela, porque hay hace 4 meses que te fuiste, y aunque no hay día que pase que no me acuerde de ti, hoy me apetece escribirte, porque se que allá donde estés me sigues cuidando, y estas letras que unen sentimientos pueden hacer que por un momento cierre los ojos y te sienta en frente de mí.

Nunca me gustaron las despedidas, siempre que pude las evité, pero esta vez he tenido que enfrentarme a ella de la forma más dolorosa.

Una persona muy importante para mi se ha ido, y cuesta hacerse a la idea que no volverá más. En el día de esta foto, estábamos haciendo una sesión de fotos de un trabajo sobre ayuda a la dependencia de los mayores. Mi abuela se prestó a hacerlas sin problemas, es más, estaba orgullosa de cada trabajo que le enseñaba y para ella era una alegría que a su edad pudiera seguir ayudándome.
Comenzamos un nuevo año, siempre lleno de propósitos que no llegan a cumplirse por una u otra razón, pero por lo menos nos los proponemos cumplir. Así que voy a ser positivo este año, y voy a confiar en que mis propósitos de marciano los voy a ir cumpliendo.

Según el diccionario, la empatía es:

1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

Mucha gente confunde la empatía con la simpatía pero no es así, podríamos decir que es como una manera de ponerse en el lugar de esa persona que te esta contando sus penas, sus alegrías, sus miedos.